domingo, 22 de enero de 2017

Aunque parezca mentira, yo no me drogo.

Crónica de la presentación Los tres abismos de Damián Mustieles.





Estimados Amigos

Hoy tenemos nuevamente el gusto de presentarles una nueva crónica del cuarto, bate, dueño del equipo , novio de la madrina y Señor de las crónicas: PacoMAn. Esta vez nos adentra en la presentación  al público malagueño del libro  Los tres abismos de Damián Mustieles.

Deseamos disfruten de la crónica.


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Este pasado viernes 13 de Enero de 2017  en la malagueña librería En Portada se ha presentado la antología de novelas cortas Los tres abismos de Damián Mustieles del autor malagueño (aunque nacido en la antigua República Federal Alemana… si, la capitalista) Miguel Córdoba en la colección principal, (y sin nombre) de la editorial El Transbordador en su séptimo número. Colección que se inició con este mismo autor y la novela Ciudad de Heridas en Octubre 2015… hace ya dieciséis meses: tempus fugit.

Abrió el acto la comandante en jefe de El Transbordador, Pilar Márquez, recordando cómo se conocieron. Se da la circunstancia que Miguel fue el primer cliente de Hombrecillos Verdes (ahora extinta en su versión física pero operativa en su vertiente digital), a partir de ese momento se entabló una amistad y relación profesional que se concreta en dos libros y el cuento Tinnitus publicado en la antología de superhéroes: Supermalia.



Pilar desveló que esta tres novelas cortas son citadas (sin existir todavía) en la novela Ciudad de Heridas. Pilar le propuso, vamos le encargó a Miguel, que las escribiera y así dar continuidad al exitoso universo creado en su primera novela. Reto al que no se pudo resistir.

En la novela Ciudad de Heridas no se desvela nada del argumento de la primera novelette: Cena para tres. Miguel reconoce que, para crearla se inspiró en el último teatro de Lorca: El público (1930), Así que pasen cinco años (1931)… (¿Una premonición de su fusilamiento en 1936 a manos de fascistas del General sedicioso Francisco Franco?). El autor justificando lo surrealista, lo “bajo la arena”, lo fantasioso que este planteamiento lorquiano le obliga a desarrollar en esta novela corta. Tanto es así que se sintió en la obligación de recordar a la audiencia: “aunque parezca mentira, yo no me drogo”… sin duda el mejor homenaje a la canción Me pongo colorada de las Papa Levante. Evidentemente Miguel y Pilar fueron conscientes, y así lo dijeron, que acababan de dar el titular de esta crónica. Cuestión que quiero agradecerles desde aquí. Para enfatizar el carácter alucinógeno de la novelette, Pilar leyó la pequeña sinopsis que aparece en la contraportada:

“… Cena para tres nos sumerge en una pesadilla de revelaciones y disolución; los acontecimientos que aguardan al escritor Daniel Salas en su recién adquirida segunda residencia no sólo harán tambalear su existencia, sino la de toda su familia. …”

Malas Hierbas, la siguiente novela corta, tiene su argumento mucho más descrito en Ciudad de Heridas, incluso aparecen varios párrafos transcritos. Por lo que la creación ha tenido componentes de puzzle. A pesar de incluir perros zombis, o precisamente por ello, este texto es el de mayor acción. Los perros al adquirir conciencia de su existencia, al contraer la enfermedad infecciosa que los humaniza (es decir los hace casi humanos), se vuelven terriblemente violentos y sanguinarios… como los verdaderos humanos. Falto a la verdad, los humanos lo somos de forma gratuita y alevosa en gran cantidad de ocasiones.



 La tercera y última novelette: El ruido, fue el texto que más le costó escribir, de hecho una primera versión fue totalmente descartada. Para esta novela corta, el autor se inspiró en varias canciones. Entre ellas una en la que se puede escuchar: “Mi futuro es estático, así que ya lo tuve”, lo que le sugirió la introducción de referencias anacrónicas intencionadamente. También usa una enfermedad extraña, aterradora pero real: Parálisis del sueño para poner en marcha la trama de esta novela corta. Sin duda la más experimental de todas.

Pilar destacó que estas historias se pueden leer independientemente a Ciudad de Heridas, pero que se complementan. Siendo el orden de lectura intercambiable e indiferente para su comprensión.

El prólogo del libro, otra nueva historia, juega al engaño de la verdadera autoría de las tres novelas cortas que le siguen, algo muy a lo “pastiche de Sherlock Holmes”.



Tanto Pilar como Miguel destacan la ilustración de la portada realizada por María Delgado, ilustradora habitual de la editorial y que ya hizo la portada de la novela Ciudad de Heridas. Personalmente me encanta el estilo concreto que María usa para la portada. En particular el homúnculo de la contraportada entre el logo de la editorial y el código de barras (una miniatura del primero de los Damián Mustieles… él que salta al vacío).

Se abrió el turno de preguntas, donde se destacó la gran influencia de la música en sus libros. El presidente de la TerMal propuso que Miguel crease una playlist en Spotify con las canciones que inspiraron estas novelettes. Reto que espero y deseo que Miguel recoja y sirva este comentario de acicate para ello.

Tras las firma de ejemplares. Se dio por finalizado el acto. Los asistentes que quisieron se desplazaron a un local de restauración próximo a tomar algunos refrescos y bebidas espirituosas. Por desgracia no me puede quedar a este tercer tiempo. Lo cual no me privó conocer las próximas novedades que se preparan en Ediciones El Transbordador, de las que daré debida cuentas desde esta misma tribuna.

By PacoMan



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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po

sábado, 21 de enero de 2017

Descarga las Efemérides Astronómicas 2017




Estimados Amigos


Tenemos el gusto de hacerles llegar las Efemérides Astronómicas del año 2017 calculadas para la ciudad de Valencia en Venezuela



Pueden descargarla de la página de la Sociedad Astronómica UC pulsando aqui o desde la página de Scribd.

miércoles, 18 de enero de 2017

LA PROMESA QUE NOS HACE LA NOCHE



Estimados Amigos

Hoy compartimos con ustedes un  acercamiento al  libro La promesa que nos hace la noche del poeta Sergio Quitral realizado por nuestro amigo Alberto Hernández.


Deseamos disfruten del texto.




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**Alberto Hernández**

La noche está aquí, a la hora de escribir esta crónica. Ha caído sobre la ciudad y el cielo no existe. Acerco mis ojos al título: “La promesa que nos hace la noche”, de Sergio Quitral, y me siento acompañado por el clima con que me recibe el ojo abierto de la ventana. 

Con ese libro Quitral obtuvo el Primer Premio de la Bienal de Poesía “Roque R. Muñoz”, y fue publicado por la Gobernación de Carabobo en la Colección María Clemencia Camarán N° 126 en el año 2002. 

Me atrae el verso directo, desencajado e irónico de algunos poemas de este libro. Me llaman la atención “La muerte de la gallina”, “Peinándome”, “Gimnasio” y “Las Ratas”, este último cercano en el tono al primero. 



A veces las ilustraciones de algunas publicaciones promueven otras lecturas en el curioso que se acerca a ellas. En la portada de esta de Quitral aparece el retrato de dos personas mayores. Imagino que son sus padres o algunos parientes australes de nuestro autor. Y en el fondo un paisaje extraño, que una vez leídos los poemas se aproximan a la intención temática del escritor.

Pero bueno, dejemos esa preocupación a los ilustradores.

Los poemas, los mencionados arriba, son los que me condicionan como lector. Me llevan a sentirme ante un autor cuyo imaginario es más que una promesa. Es un poeta que registra acordes interiores con una lengua despojada, acentuada por la ironía.

El poema que abre el libro, “La muerte de la gallina”, me hace retornar a Quiroga. Tiene un cierto aire de maldad, de delicada insensibilidad infantil. Su lectura abruma en tanto relato de un evento cercano al morbo, pero dicho, escrito, con cierto regocijo creativo. 

Veamos:

Como un baile

a la noche abuela la amarra

boca abajo en un alambre

hace frío

y la gallina no sabe que ha muerto

Como un baile a la noche

pone a hervor las ollas

donde se quema la noche

ella sigue aleteando y luego

con grandes patas fuera de la olla

su cuerpo regresa a otra cáscara

miro los ojos de la gallina

al quitar las plumas a tirones

abuela sabe que la vida

ya no importa

ella es vieja y lo sabe

la vida es un tormento

esa agonía final

es un baile que se rinde

solitario

y cae

y esa rabia

ese espanto

lo bebemos

en el caldo”.

Una “cercanía” metonímica entre la muerte de la gallina y la edad de la abuela. Ese juego revela una cierta gracia perversa que atrapa al lector.

Con “Peinándome” el personaje se divide, se hace dúo de sí mismo. La raya del cabello se aleja de él y también hace del mundo un doble: dos mundos desde la perspectiva del alisamiento del pelo. La edad de nuevo: 

“la vejez conoce el camino

la vejez es astuta”. 

Se aleja en una raya, en un línea que podría ser infinita. 

Creo que el poema “Gimnasio” ha sido uno de los más celebrados de esta publicación. Una vez más el autor insiste en metaforizar la existencia, y lo hace desde la finitud de la vida. El gimnasio es un referente que reúne cuerpos jóvenes: a la larga dejarán de serlo, más allá de todos los esfuerzos.

Vale la pena citarlo:

“En la vidriera iluminada

del gimnasio

gente que corre

gente que pedalea en sus máquinas

afuera

la noche sabe que sus vidas

no irán a ninguna parte

corren

pero la noche es más rápida

cómo podrán escapar

de la locura de un cuarto negro

del encierro de sus vidas

y del viejo televisor

cuando sean viejos

la noche es más rápida

corren

pero la noche afuera sube

que la muerte viaja sentada

en nosotros”.

La cortedad del tiempo: la vida y la muerte. 

Y la vejez. Ese guiño permanente del cual no escaparemos si no se muere joven producto de una caída en el gimnasio cotidiano. O de alguna dolencia biológica.



“Las ratas” se lee como el primer poema, repito, con el mismo tono oscuro, pero irónico, pero con la suma de la preocupación por el otro, por la descendencia. Relata la muerte de un roedor en una olla hirviente. La muerte asoma su hocico poético en este breve pataleo metafórico: el temor por la familia. 

He allí la imagen de quien durante la noche, “desde la noche”, oye las uñas de la rata en la olla. 

Estos poemas permiten advertir de otros que seguramente ya andan por allí en otros libros. De Quitral conozco algunas entrevistas. Parte de su biografía. Y este libro del cual me han quedado estos sonidos. 

Las promesas que nos hace la noche no son muy confiables.


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Alberto Hernández

Nació en Calabozo, estado Guárico, el 25 de octubre de 1952. Poeta, narrador y periodista. Se desempeña como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, estado Aragua. 

Fundador de la revista literaria Umbra, es miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo y colaborador de publicaciones locales y  extranjeras. Su obra literaria ha sido reconocida en importantes concursos nacionales. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por toda su obra literaria.

Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999).  Recientemente ha publicado «Poética del desatino» y «El sollozo absurdo».