lunes, 29 de agosto de 2016

Invitación a la charla La astronomía en las piedras pintadas de Vigirima


Imagen tomada de aquí



Estimados Amigos

El Grupo Li Po FUNDACULTURA los invitan cordialmente este  sábado  03 de septiembre de 2016 a las 10 am en la casa natal del escritor valenciano José Rafael Pocaterra  a la charla  La astronomía en las piedras pintadas de Vigirima, dictada por el profesor Nelsón Falcón de la Universidad de Carabobo y miembro de ls Sociedad Astronómica UC. La presentación del ponente sera realizada por Richard Montenegro.



Los esperamos.

Hora: 10 am.

Fecha:03/09/2016

Dirección: Calle Colombia C/C Avenida Anzoategui. Nro. 104-78

 Tel: (0426) 546.11.63



sábado, 27 de agosto de 2016

VALENCIA DANZA CONTEMPORÁNEA CELEBRA SUS 28 AÑOS CON EL REESTRENO DE “SENTIMIENTOS”





Estimados AMigos 

Hoy compartimos esta nota como una forma de difundir el trabajo que se hace esta ciudad. Los invitamos cordialmente a que asistan al reestreno de la obra "Sentimientos". Esta obra se divide en cuatro piezas o espacios los cuales son: la ira, el dolor, el amor y la alegría. La función Sentimientos que se realizará el 3 de septiembre próximo en el teatro Arlequín.


El valor de la entrada en esta oportunidad es de 1000 bs y a aquellos que les interese obtener estos boletos puede acercarse al local Artmónico en el C.C Camoruco ubicado en la Av.Bolivar, al Museo de Arte de Valencia MUVA, en la av. Bolivar o en la taquilla del Teatro Municipal de Valencia, entidad que por cierto brinda sus espacios para el correcto desarrollo de esta compañía de danza profesional.



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Esta compañía fue fundada por el maestro Juan Monzón en el año 1988, momento en el que este reconocido bailarín Venezolano llega a la ciudad de Valencia después de una larga y exitosa carrera nacional e internacional en el Ballet internacional de Caracas dirigido por el insigne Vicente Nebrada, así como bajo la mano maestra del precursor de la Danza Contemporánea en Venezuela Grihska Holguin.  La entonces  Fundación Teatro Municipal de Valencia,  brindó su apoyo a este maestro y así nace la primera compañía de danza contemporánea profesional en el estado Carabobo, siendo desde ese momento catalogada compañía residente del Teatro Municipal de Valencia. Con la fundación de esta compañía y la Escuela Nacional de Danza, Monzón se convierte en el precursor de la Danza Contemporánea en Carabobo, logrando para el año 2015 ser galardonado con el Premio Nacional de Cultura Mención Danza.


De esta manera nace una larga trayectoria artística y grandes trabajos coreográficos se han realizado (28 obras coreográficas), bajo la dirección de su fundador Juan Monzón, quien seleccionó y formó  bailarines con una depurada técnica y grandiosa capacidad expresiva, ha trabajado con diferentes artistas nacionales, creando actividades de gran importancia, como montajes, talleres, intercambios, giras por comunidades de todo el estado, viajes internacionales, entre tantas otras acciones que han hecho de la Danza Contemporánea un arte presente en Carabobo, y hoy visto en el nacimiento de nuevos proyectos y agrupaciones profesionales que han fundado destacados bailarines nacidos de la mano del maestro Monzón.



Hoy en día esta compañía arriba a sus 28 años y para celebrarlos desea presentar la coreografía: “SENTIMIENTOS”, obra de gran formato creada por el maestro Juan Monzón en el año 2009, se desarrolla bajo una estética visual comprendida desde el video-arte, la iluminación y vestuario, desencadenando las emociones del ser humano, bajo los cuerpos expresivos de los bailarines, quiénes de manera histriónica representan La Ira, El Dolor, El Amor y la Alegría, todo ello estéticamente enaltecido por el trabajo de otros artistas como Emiliano Bruguera (músico Valenciano), quien compuso la obra musical original para esta pieza coreográfica, Fernando Lozada (reconocido diseñador de vestuario) quien ideó un acertado y hermoso diseño de vestuario,  Richard Gómez (artista caraqueño),  creó un inigualable diseño de iluminación, Junior Rosales (artista valenciano) editó el  video que refleja la repercusión de esos sentimientos  en nuestro entorno, el cual es proyectado de manera innovadora en pantallas móviles que transitan la escena en los diferentes momentos de la obra coreográfica, elemento escénico realizado por Oswaldo Vásquez (antiguo trabajador del Teatro Municipal de Valencia en el área de utilería y tramoya).  Todos estos artistas de diferentes disciplinas trabajaron bajo la idea creativa del maestro Juan Monzón.



El reestreno de esta obra contará con los bailarines: Milagros Bordones, Yacanna Martínez, César Arrayago, Carlos Jesús García y Mariana García, en la iluminación estará Antonio Sánchez, la cita es en la sala Arlequín, ubicada en el centro de Valencia, el sábado 3 de septiembre a las 4 de la tarde. Esta presentación cuenta con el apoyo de Anahata Activo, Artmónico Estudios Musicales y Suhka.



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viernes, 26 de agosto de 2016

La noche en que conocí a Daniel Santos



Estimados Amigos

Daniel Santos es una figura emblemática en Venezuela, forma parte de nuestro recuerdo reales o prestados. Escuchar una de sus canciones puede hacernos recordar a algún miembro de nuestra familia o diversos episodios de nuestra infancia, adolescencia o adultez. Es un cantante multitarea que aún sigue telegrafiando emociones. Solo es cuestión de escuchar nuevamente alguna de sus canciones. Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes un texto que nos obsequió gentilmente Hector Seijas.


Esperamos disfruten de la entrada.


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LOS JARDINES DESAPARECIDOS

Crónicas de la ciudad contemporánea

Héctor Seijas




En Sabana Grande funcionaba un local que abría hasta la madrugada y que llamaban Mi Jaca. Su verdadero nombre era El Atlántico y en verdad que llegar a este local, después de haber cruzado la noche a bordo de un barco ebrio, representaba un tanto a favor del día, a punto de estallar en multitud de hombres y mujeres encaminados a sus labores, al despuntar la aurora fragorosa de la urbe. Los amanecidos permanecíamos alojados en la penumbra vaga de aquel hemiciclo consagrado a las ruinas de una noche que nunca terminaba, y que giraba como un carrusel donde estaban encaramados aquellos protagonistas insignes de la bohemia como perros realengos, perros de la calle, perros kurdos y rabiosos. 


Sabana Grande en los 50

Artistas como jóvenes cachorros que deambulaban en compañía de Pascual Navarro, Rafael Francesqui, Francisco Massiani y Víctor Valera Mora, y una retahíla de infractores, porque si no, no se llamaría bohemia, que vivían de una ubre fantástica, un manantial de golillas, chuleos y puterías, tráficos menores e incendios que cerraban un capítulo y abrían otro, como aquél de La Bajada, que amaneció hecha cenizas y convertida, gracias al fuego, en el primer cadáver de crematorio velado por la bohemia, y se dio la voz de retirada, y aunque usted no lo crea la pachanga y todo se acabó, el sol nos dijo que llegó el final, y el estruendo rumoroso en torno a las barras y el volumen sideral de aquel jaleo que hizo historia terminó señores. 

Vino el Ángelus Novus, el Ángel de la Historia del pintor Paul Klee, y desalojó las mesas, las habitaciones de los hoteles y los santuarios del amor quedaron desguarnecidos. La bohemia de Sabana Grande tocaba a su fin con la construcción del metro y la ciudad emergía de su laberinto de crisálida como una mariposa equivocada. Y estando yo en Mi Jaca, al filo de la madrugada, en compañía de un amigo que por entonces fungía como compañero de la Escuela de Letras, me percato de una presencia legendaria; venía en compañía un petit comité, que, sin duda, debían ser sus músicos de cabecera, su tripulación a bordo. Carajo, dije por lo bajo, se me salió, pues, de la emoción, cuando veo que entra el mismísimo Daniel Santos, en persona de carne y hueso y paltó recortado a la medida de la noche: El Jefe, El Inquieto Anacobero, El Duro Daniel hacía su entrada subrepticia, muy serio el hombre, y pilas, mirando sin mirar, a un solo punto, directa e indirectamente, a la puerta o más allá ¿quién sabe?, vainas de malandro viejo; demarcado por un círculo de tiza mágico, invisible, irreversible que lo protegía de cualquier intromisión, fortuita o peligrosa o no deseada, la que fuese. Me propuse una estrategia, una justificada palabra de saludo, algún acercamiento que me permitiera decir que había tenido el honor de conocer al cantor de La Despedida, la canción escrita por Don Pedro Flores y que fue la máxima expresión del cancionero latinoamericano aquel 1941, el año en que EE.UU. repele la agresión japonesa de Pearl Harbour


El Gran Cáfe en Sabana Grande

Ya había carburado suficiente caña como para estar sin inhibiciones, aceitada la muela y dispuesto a entablar una parla; si fuese posible, sí, por favor, le dije a uno de los músicos que coincidió conmigo en el mingitorio, mientras meábamos las birras se lo pedí, que me presentara al Jefe y así lo hizo al salir conmigo del baño de Mi Jaca. –Daniel, el joven desea conocerte. 

El Jefe se levantó, caballeroso, me invitó un trago. O estaba de buenas Daniel o yo le había caído bien y por eso había condescendido. 

Me dijo que venía de actuar en La Pelota, un establecimiento que funcionaba bajo la figura de Paulino Casanova, el pelotero grandes ligas. Llevaba una correa cuya hebilla representaba el escudo de su Puerto Rico. Antes lo había visto libar erguido con un vaso de whisky a las tres de la tarde en el desaparecido bar El Viñedo, (des) ubicado en una esquina caliente de la avenida Casanova. 


El Gran Cáfe en Sabana Grande

Por esa época, lo leo en el libro de entrevistas Confesiones de Daniel Santos, que le realizara Héctor Mujica; estaba en trance de divorcio de su séptima esposa, una dama venezolana, de quien se separa en marzo de 1982. Mil mujeres, pero sólo siete esposas. Y una vida corrida en siete ruedos, y uno más. El ruedo de la política, pensé, llevada a cabo por un juglar, un cronista del firmamento estrellado del mar Caribe, un protagonista de la noche y de su humo espeso, que huele a piel de camerino, a sopor de fraude, a burdel y a nicotina y a yanquis putañeros que descargaban sus vejigas en las plazas públicas de La Habana y San Juan de Puerto Rico

Nuestro encuentro duró muy poco. Y les mentiría si les dijera de qué hablamos. No, Daniel Santos permaneció callado casi todo el tiempo, vainas de malandro viejo. Hasta que amaneció y El Inquieto Anacobero comenzó a cantar por todos los rincones de nuestra América y el mundo: “Vengo a decirle adiós a los muchachos porque pronto me voy para la guerra”.





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Héctor Seijas 

Ha publicado: La posibilidad infinita (1989); La flor imaginaria (1990); Cuadernos de pensión (1994); Cruz del Sur, una revista, una librería, una causa (2002); Comprensión de nuestras ciudades (2005); Siete poetas rumanos (2009); Caracas revisited. Una poética de la nocturnidad (2010); Amada Caracas. Antología esencial de la ciudad contemporánea (2014) y El spleen de Caracas. Crónicas en el bajo mundo (2015). Ha colaborado en publicaciones periódicas de larga enumeración. Fue jefe de redacción de la revista A Plena Voz y durante la cuarta república trabajó como docente en barrios de pobreza crítica para el ministerio de la Cultura, la Biblioteca Nacional, el Ministerio de la Familia y otras instituciones. Hasta el año pasado (2015) se desempeñó como cronista en El Correo del Orinoco, pero fue desalojado de allí por una junta interventora. En la actualidad, integra el Ejército de Reserva del Proletariado, a causa del desempleo inducido por el macartismo y la lumpen burocracia que prevalece.  Por ahora. 

P.D.: En busca de editor: Los asesinos del zen. Crónica de los hombres infames (2016).